감사

La mujer de los guantes blancos va extrayendo prendas de la maleta. Jersey, camisa, camiseta y calzonzillos. Teclado, cables usb y neceser de los chinos. Bajo la última acumulación de calcetines desparejados aparece lo que estaba buscando: una caja rectangular de terciopelo azul y rojo que ha llamado la atención a su colega del escáner. Cuidadosamente abre el cerrojillo con el pulgar y el índice de la mano derecha, y mira secretamente lo que hay dentro. Luego profiere un pequeño grito mientras me vuelve a mirar.

-Aaah, trophyyyy!

La mujer está contenta. Enseña a sus compañeros seguratas el trozo macizo de cristal como si lo hubiera ganado ella. Eso dura un rato que se me hace largo. Un japonés me observa mientras se vuelve a poner el cinturón. Ahora se trata de volver a poner los calcetines y los gayumbos en su sitio, y lo liquidamos rápido entre los dos, la mujer del uniforme azul y yo mismo. Esta vez va todo a huevo, unas cosas encima de las otras, y la maleta acaba abultando el doble con el mismo contenido.

Me esperan once horas en modo avión. He pasado cuatro días en una ciudad apabullante y vuelvo contento. La empleada de seguridad del aeropuerto de Incheon está tan feliz como yo. 

Luego en el avión me dormiré, y me despertará la voz del piloto. De su letanía en coreano cerrado solo acierto a entender la palabra Donald, y aunque me acabo de despertar sé perfectamnte que no se está refiriendo al pato.

Verano

Basado en una historia real, por respeto a las víctimas se han cambiado los nombres.
Los hechos se reflejan tal como ocurrieron, solo que congelados en el instante equivocado.
Fotos colgadas ahí en los muros, gente paseando y deteniéndose unos segundos frente a cada instantánea.
Aunque inevitable la carga de melancolía, las películas se hacen a sí mismas, rebeldes ante sus supuestos creadores.
Defensor del potencial de la ficción, descubridor de la impostura de todas, ellas.
Incapaz de ceñirse a unos diálogos pre-escritos nunca más.

La cortina de Wenders

Viendo el documental Tokio Ga de Mr. Wim Wenders, hay un momento en el que el propio Wenders habla con Yuuharu Atsuta, el operador de toda la vida de Ozu. Tras una imparable escalada emocional de la conversación, que lleva al Sr. Atsuta irremediablemente a las lágrimas, éste le pide a Wenders hasta tres veces que lo deje solo. Después de tardar todo un mundo en hacerle caso, finalmente la cámara acaba abandonando el rostro del Sr. Atsuta y reencuadrando improvisadamente una cortina. Aún sin saber quién es realmente el que toma la decisión de mover la cámara (es Wenders mismo?, es su operador?), el planito de la cortina es para mí el mejor de la peli.  Sólo echo de menos que no se produjera antes, pero ya sabemos que a Wenders le va un poco el rollo baboso-necrófilo. Toda la conversación con Atsuta tiene un aire a “Diario de Patricia” televisivo que no veas, pero la textura del 16mm y, cómo no, el reencuadre de la cortina lo salvan, llevándolo a otro estadio justo en el último momento.

Muerte en Venecia

Tadzio

Escribo esto desde la platea casi vacía del Gran Teatre del Liceu. A mi alrededor hay una docena de personas (la mitad alemanes) escrutinando todo lo que sucede en escena… El próximo martes se estrena Muerte en Venecia, dirigida por Willy Decker, y con escenografía de Wolfgang Gussman. Con ellos he colaborado en lo que es la segunda vez (¿alguien recuerda la primera?) que me encargan junto a Toni Mena la elaboración de la parte visual de una ópera.

Ahora se trata de las proyecciones de video e imágenes fijas (también impresas) que aparecen durante las tres horas y pico en las que el profesor Aschenbach se debate entre disquisiciones sobre la belleza, mientras palma irremediablemente. Esta vez ya no me ha pillado por sorpresa la locura que se apropia del personal cuando se va acercando el estreno… Sorprendentemente me encuentro celebrando el triunfo del espectáculo en vivo frente al enlatado, tan devaluado estos días… La góndola se mece en el agua ralentizada en Retimer al 10 por ciento, y a mí se me ocurre que quizás es el momento de preparar un show operístico y aplazar momentaneamente la lucha por un nuevo largometraje….

Intenciones

ostia

Voy retrasado en todo. Repaso la lista de tareas pendientes en una terraza de Gracia y resuelvo pedir otra cerveza. Se acabó lo de estrenar cortos en el Verdi, nos pasamos al Casablanca, en breve fecha y hora, en sábado casi seguro. Supongo que será el deje futbolero, pero mi año termina más cerca del 30 de junio que para las uvas.

Transportes

El año pasado el festival de Montpellier nos dió un premio. Algo de negativo gratis, servicios de laboratorio por unos cuantos euros, y poco más. Con esa excusa esbozamos un guión y decidimos rodarlo. Luego la cosa se complica, y…
Dentro de un rato me meto a rodar en un bus. Han pasado diez años desde que hicimos “Ella está enfadada” en un autobús de línea, y doce desde que rodé en el metro de Barcelona “Especial (con luz)”. Supongo que la cosa va por ciclos y que no hay más remedio que repetirse, pero repasando ahora el guión extraigo un cierto poso amargo que no puedo ni quiero analizar de donde procede.

De donde no viene seguro es de la ilusión que me contagian la gente que me está echando un cable para “Nitbus”. A medida que pasa el tiempo valoro muchísimo más un apoyo como este, y me conjuro para compensarles de alguna manera a todos, uno por uno. Muchas veces me digo que las cosas ya no deben hacerse así nunca más, arriesgándose a abusar de la buena voluntad del personal. Muchos de ellos ponen la misma cara cuando escuchan la palabra “corto” que los piratas del Caribe cuando escuchaban aquello de “parlamento”. Pero aquí estamos otra vez, y lo único que puede compensarles es extirpando diez minutos de peli que merezcan la pena verse.

En eso estamos.

Temporada 06/07

Ya estamos de vuelta de vacaciones.
Aparte de un puñado de mails sin contestar (no hay cobertura en Obón, el pueblito donde he estado), me he encontrado con que “Màxima Pena” ha ganado otro premio en Austria (esto lo pongo para el Dani, que los va contando) y ha sido seleccionado en unos cuantos festivales más, entre ellos el de Los Angeles. Yo no voy a poder ir, pero se lo comentaré al Adán que está de gira por los USA. Igual se acerca.
El nuevo corto ya tiene título: NitBus. Ratifico que no hay nada de fútbol en el guión, y espero rodarlo antes de que llegue el mal tiempo.
Y hay unos cuantos proyectos arrancando, entre ellos un nuevo diseño de la web. A ver qué tal.