24 veces quieto

Ya llevaba mucho tiempo con ganas de ver el cortometraje “La Jetée” de Chris Marker y gracias al eMule lo he conseguido. Después de recuperarme de la impresión, y dando un repaso por internet, rápidamente se da cuenta uno de que la repercusión de esta peliculita es contundente. Llega mucho más allá del oportunista interés despertado gracias a “Doce monos” de Terry Gilliam, que se basaba en él.

Es un auténtico ensayo sobre la memoria, el paso del tiempo, y, nada más ni menos que una estupenda historia bien contada. Entre las webs que me han llamado la atención, está este homenaje. Muchas de las reseñas hacen hincapié en que una de las singularidades de la peli es que está construida simplemente a base de fotografías estáticas (¿una foto-cine-novela?). Lamentablemente, en eso es igual a todas, porque los fotogramas son estáticos en todas las pelis. Lo que sucede es que a la velocidad habitual, “La jetée” duraría 8 segundos.

Desobediencia civil

La guardia urbana nos ha obligado a pasa la ITV del coche: cristal resquebrajado, ruedas desgastadas, luces que no van, creo que es el momento de jubilarlo. La web queda colapsada porque nos hemos pasado un gigahuevo con el espacio en disco. Descifrar los síntomas de la realidad en función del estado biorrítmico de uno es inevitable: ayer fui a ver El hombre sin pasado, donde queda demostrado lo frágil de la identidad humana. Quizás necesitemos todos un buen golpe certero en la cabeza como el que recibe el prota, para poder empezar de nuevo, levemente, sin arrastrar las angustias del pasado, sin la necesidad de disponer de un nombre.