Diapos

Autosave-File vom d-lab2/3 der AgfaPhoto GmbH

Encontramos hace seis años unas diapos que dábamos por desaparecidas, se las enseñé a la familia y al gato. Unos cuantos miles de millas después, existe una película, y pronto se podrá ver.

Afrontar cada proyecto como si fuera el último se ha convertido en una costumbre, pero esta vez me lo he llegado a creer. Del camino me quedo con el aliento recibido de gente que no sabía que me lo estaba regalando. Ahora me encuentro redactando los títulos de crédito, escuchando las voces, en cuatro idiomas diferentes, de la banda sonora. Repaso nombres de gente que aparece en la peli, otros que el montaje ha dejado fuera. Es el momento de poner en marcha la siguiente, que volverá a ser la última.

 

Empezando desde cer0

Han pasado más de 10 años desde la primera entrada de este blog. Nunca releo ninguno de los textos que he ido dejando caer por aquí, solo lamento a veces haber dejado correr demasiado tiempo entre post y post, y su progresiva asepsia y despersonalización con el paso de los años. Hoy twitters y facebooks amenazan el formato blog, pero creo que la mayoría de las veces sólo aportan barullo y ruido.

Simplemente dejar plasmada aquí la sensación conocida de estar recomenzando desde la nada una vez más. Los últimos días han sido verdaderamente difíciles, pero la capacidad de resistencia resta incólume.

Este jueves estaremos grabando el show de Rachel Arieff, “Let’s get mugged”, en Robadors 23 de Barcelona. Dos días de rodaje me esperan en Obón, acumulando material para “Revelado y contactos”, y hay un cortometraje en camino, a medias con Pere Pueyo.

Dentro de diez años volveremos a recomenzar.

Orsai

Estuvimos en Sant Celoni, dando cuenta de unos choripanes y poniendo al día nuestra colección de Orsais. Conocimos a unos cuantos lectores que nos enseñaron como chimichurrear nuestros choripanes. Nos lo pasamos bien…

Bar


El jubilado asoma por la puerta del bar y se queda mirando al infinito, el cuello levemente estirado. Gloriosa estampa, si no fuera porque a escasos 90 centímetros del Bar Rosales construyeron un muro. De eso hace unos veinticinco años, pero los clientes (todos hombres y viejos) parecen empeñarse en ignorarlo, continúan charlando frente al recubrimiento pétreo de la Ronda del Mig que un remoto alcalde planificó sin pensar en gente como ellos. La miserable luz de 25w. con la que apenas distinguen el cinco de oros (o el pito doble) rebota contra el muro en cuanto anochece. Beben cerveza Moritz, o naranjada Crush, marcas que dejaron de abastecer hace lustros. Las mujeres que deberían esperarles en casa hace tiempo que huyeron lo más lejos posible del barrio, del olor a Fundador en el aliento conyugal, y juraría que cuando Rosales echa la persiana metálica a eso de las once, ni uno solo de los jubilados que entraron hace veinticinco años ha tomado tampoco hoy el camino a casa, simplemente permanecen todos allí dentro, sentados o de pie, atravesando con la mirada el cristal, la puerta y el muro que Porcioles mandó construir, encerrándoles para siempre en el Bar Rosales. Están todos muy a gustito dentro.

INDICIOS

Salió el ministro Acebes por enésima vez y con cara seria dijo: “El partido socialista ha ganado las elecciones…”
Hizo una pausa, vi su careto, y te juro que esperé oir “…pero hay indicios que apuntan en otra dirección”.
Me equivocaba.

Detención

Iba a escribir sobre Paul Auster y las coincidencias. Cuando acababa de decidir el asunto del post, unos gritos en el rellano me han hecho posponer el intento. La guardia urbana estaba procediendo a una violenta detención en la puerta de mi casa. Un presunto agresor navaja en mano amedrentaba a una ex-novia que vive justo en el piso enfrente del mío. Ni mi barrio ni mi edificio son especialmente conflictivos, pero ya el 12 de junio de 1989 la policía detuvo a otra persona en mi rellano. El detenido bajaba del cuarto segunda (donde, preso de furia, acababa de tirar una lavadora y una televisión por el balcón, entre otros actos) y la policía ascendía a toda prisa las extenuantes escaleras que yo me pateo varias veces al día. El encuentro fatídico tuvo lugar exactamente frente a mi puerta. Hubo sangre, igual que hoy (el agresor celoso de esta noche se ha cortado con su propia navaja). Aparte de esto, constatar que Paul Auster conoció a su mujer la misma tarde en la que yo daba mi primera clase particular y ganaba mis primeros duros. Eso es lo que me proponía explicar en este post, pero no me han dejado.

Al menos muérete en Enero

Sé que es una reflexión bastante al límite, pero me he comenzado a fijar en que los telediarios, las radios y periódicos, todos añaden la coletilla “en lo que va de año” a las estadísticas de muertos en carretera, víctimas del terrorismo, violencia conyugal, etc.

“En lo que va de año, 457 muertos en la carretera…”, y así todo.

Los que mueren en diciembre no serán nombrados en las estadísticas más que 30 miserables días. Si te mueres (o te matan) el día 31 de diciembre, aún es peor. Sólo apareces en el resumen total, y eso con suerte.

Si mueres el 1 de enero, serás recordado. Aparte de optar a primer muerto del año, te contarán en todos “en lo que va de año” de los siguientes 12 meses. ¿Conclusión? Ninguna.

Este es el 18º post en lo que va de año.

Desobediencia civil

La guardia urbana nos ha obligado a pasa la ITV del coche: cristal resquebrajado, ruedas desgastadas, luces que no van, creo que es el momento de jubilarlo. La web queda colapsada porque nos hemos pasado un gigahuevo con el espacio en disco. Descifrar los síntomas de la realidad en función del estado biorrítmico de uno es inevitable: ayer fui a ver El hombre sin pasado, donde queda demostrado lo frágil de la identidad humana. Quizás necesitemos todos un buen golpe certero en la cabeza como el que recibe el prota, para poder empezar de nuevo, levemente, sin arrastrar las angustias del pasado, sin la necesidad de disponer de un nombre.