Del 29 de mayo al 2 de junio se celebra de nuevo el Docs Barcelona. El año pasado estuve en el Pitching Forum presentando un proyecto llamado "Contact proof". Más de un año ha transcurrido y a base de hacer un buen puñado de kilómetros por Europa y América y autoflagelarme unos meses, la peli está casi terminada. Aún le falta recorrido, incluso puede que me dé por rodar algunas secuencias adicionales, pero ya existe lo que se llama un "rough-cut", y eso es lo que verán durante el . Ellos analizarán de forma cabal si lo que les presento es una ida de olla o voy por la buena senda.
Las últimas semanas me he estado peleando con el Final Cut de una forma desacostumbrada, y mi vida social se ha reducido a niveles negativos. Ayer entregué el montaje al Docs, y de repente tengo algo de tiempo incluso para subir un post como este. Quizás pronto baje a la urbe a tomar una cerveza y ver paseantes.
Una vez se celebren las sesiones a puerta cerrada en las que se escrutará nuestro metraje, comentaré en otra entrada cómo ha ido.
Vi hace algunas semanas, y la verdad es que no me decepcionó. Desde que me enteré que no era posible ver una copia en 70mm en ningún cine de España, me hice a la idea de que no habría ninguna diferencia entre la proyección digital que iba a ver en los cines Icaria de Barcelona y la calidad de cualquier otra peli vista en la misma sala. Pero la verdad es que a pesar de lo diminuto de la sala, y de soportar la distorsión de unos altavoces rotos, había algo ahí, sobre todo en los planos-retrato, que sobrepasaba en mucho el impacto de los habituales 35mm o el 2k al que estamos mal acostumbrados. Ese "algo" se debía sin duda al uso del negativo de 65mm, y salí realmente entristecido de no poder visionar la peli en su glorioso formato original.
Y es que creo que ha sido nuestra última oportunidad. Fuji y Kodak no hacen más que discontinuar emulsiones una tras otra, y filmar con negativo (no digamos ya en 65mm) pronto será literalmente imposible. Paul Thomas Anderson se ha empeñado en que existan copias (concretamente 17) que no han pasado por el Digital Intermediate, así que son completamente analógicas. Unos pocos planos (un 15% de la peli) fueron hinchados de 35 a 70, pero estas 17 copias sólo han recibido tratamiento químico. Aún me resisto y sigo buscando aprovechar alguna oportunidad de verlas en una sala que cuide al detalle la proyección, tal como PTA y su equipo cuidaron la cinematografía de "The Master". Para ello habrá que viajar lejos, o con suerte aprovechar algún pase en el sur de Francia, por ejemplo.
Aquí algunos artículos: , y un , pero todos ellos sobre el fin de una era.
De repente me sale en un twitter que el mayor goleador en un año no es Messi, sino Chitalu, un oscuro jugador zambiano que marcó... ¡107 goles! en 1972, justo el mismo año que Müller. Intentando saber de donde sale semejante personaje y noticia, doy con el artículo de (quién si no), que en su habitual chusquero y surrealista estilo usa a Chitalu para menoscabar los méritos de Lionel.
Leyendo algunos de los comentarios, descubro la página de la Wikipedia , así en general. Ahí descubro que Messi inscribe su nombre en un buen puñado de apartados, y Cristiano solo en uno, . Gracias a este detalle, la Wikipedia le da la razón a Karanka, . Hasta aquí la polémica messicristianista nuestra de cada día. Pero la pregunta clave es: ¿Quién tiene más peso en su equipo? Ninguno de los dos. El jugador con más peso de la historia fue .
Porque cuando me he puesto a repasar los records, el que más me ha llamado la atención es el de jugador más gordo. Y ese fue sin duda , un tipo que llegó a jugar pesando más de 150 kilos. Y ahí se hubiera quedado la cosa, si no fuera porque he seguido repasando récords, y me ha maravillado saber que el primer autogol se lo marcó Gershom Cox, del Aston Villa en 1888. Impresionante pasar a la historia por eso. Me hubiera encantado verlo, pero no está en Youtube, aún faltaban siete años para que los hermanos Lumière inventaran su cacharro.
Me he puesto a buscar entonces las filmaciones más antiguas de fútbol que se pueden rescatar, y he visto algunas joyas, como un fragmento del Arsenal de 1898, y un buen puñado de partidos de principios de siglo gracias a la colección de y el .
Ha sido justo ahí, repasando un Sheffield vs. Bury de 1902, cuando aparece un tipo rechoncho y tremendo, sacando de puerta con un patadón de escándalo. Ese portero resulta ser William "Fatty" Foulke, el hombre que se comió todos los pasteles, como cantan todavía hoy los supporters en los estadios ingleses. Aquel que, siempre según la Wikipedia, persiguió desnudo a un árbitro para matarlo en la final de la Cup de 1902.
Y así, gracias al Youtube, a Twitter y a Roncero, 110 años más tarde puedo empatizar con un referí decimonónico esperando la muerte en el armario de la limpieza, a manos del jugador más grande de la historia.
Debería haber sucedido hace ya tiempo, pero es ahora cuando le damos los últimos retoques a "Charcos", un nuevo corto.
El asunto arrancó como un experimento entre Pere Pueyo y un servidor: queríamos probar a emular "" (yo) o "" (él). Al final la cosa no ha ido exactamente por ahí, y los referentes cinematográficos se han diluido lo suficiente como para que el proyecto haya cobrado vida propia y se convierta en inclasificable, como debe ser.
En un momento determinado de cada película, corta o larga, me doy cuenta de que lo que estamos haciendo lo va a ver alguien, quién sé yo, una o varias personas en concreto que se convierten en mi primer e imaginado público, y saboreo esa sensación de anticipación mezclada con cierta prevención. Pero esta vez el corto ya está cocinado, ese momento aún no ha llegado, y me temo que no llegará, porque no atino a encontrar ese público potencial entre los que me rodean, y quizás también porque con escritos tan autoconscientes como este estoy matando cualquier posibilidad.
Baste decir que no se parece a ninguno de mis cortos anteriores, que ni siquiera me considero propiamente "el director" sino otra cosa aún por definir, que es el camarógrafo y productor asociado, que ha colaborado con alguna de sus fotos, me ayudó con el sonido, y está haciendo los retoques finales ahora mismo. Gracias, colegas.
En un mundo real donde siempre ganan los malos, "Los increíbles" han venido para impartir justicia.
El próximo lunes 24 de septiembre, presentamos la película de David Valero en el , y antes de que las posibles reacciones me contaminen, voy a explicar algunas cosas que deben saberse.
Que “Los increíbles” es un artefacto extraño y poderoso. Luce con orgullo su etiqueta de documental, y explota las armas que se le suponen a un buen exponente del género. Por ejemplo la espontaneidad de unos personajes que hacen de ellos mismos, y que desarman fácilmente 30 años de carrera del mejor alumno del Actor’s Studio. O un montaje que empuja la película de forma imparable y siempre hacia adelante, manejando con maestría tres tramas paralelas sin caer en el peligro de desequilibrio que eso supone.
Pero es en ciertas elecciones donde la peli escapa de la órbita del mero documental al uso. Al optar por el formato scope, por ejemplo. O obviando la voz en off en favor de una banda sonora creativa, donde el ritmo lo marcan los microondas y los escáneres médicos, contrapunteando el atmosférico score de Vincent Barrière. Y unos minutos de animación de propina que conectan a todo el universo Marvel y DC con San Vicente del Raspeig.
Ahí está el gusto por el encuadre y el desencuadre, los fueras de campo, las elipsis, el uso de los silencios y los espacios vacíos. Resortes asociados desde siempre al mejor cine de ficción, del que últimamente vamos tan escasos. Y aún hay más.
Porque en ciertos momentos, en secuencias críticas donde sólo se podría esperar una cámara oculta o simples planos robados, David hace gala de una planificación y unos ángulos de cámara dignos del mejor storyboard. Simplemente, no sabía que era imposible, y lo hizo así.
Que nadie se lleve a engaño por la evidente austeridad y la escasez de mimbres con la que está manufacturada “Los increíbles”. Hay mucho cine, del de verdad, del grande, hecho (entre otras) con una Canon HV30 de plástico con la que los turistas japoneses sacan desenfocados y temblorosos a los angelotes de la Sagrada Família.
A veces los malos no siempre ganan.
Gracias a y a todo su equipo de Donosti por sacarnos de los campos de tierra y dejarnos pisar por una tarde el siempre impecable césped de Anoeta.
Ya he contado aquí que algunos domingos me paso por el Mercat de Sant Antoni. Últimamente menos: al haberse desplazado a la calle Urgell por las obras algo del encanto se ha perdido.
Este último domingo me acerqué y acabé comprando por 3 euros el libro "Imágenes", una compilación de textos y conversaciones de y con Bergman. Los primeros capítulos dedican gran parte del texto a "", una película que no habia visto. Hasta ahora.
Detuve la lectura y me propuse seguir con ella una vez hubiera subsanado la incidencia. Al final he visto "Persona" pero aún no he reanudado el libro, quizás porque temo que me va a pasar lo mismo con las otras pelis que me faltan, como "La hora del lobo", o "El rito"... Pero dudo que me causen tanto impacto como ésta. Creo que el paso del tiempo le ha sentado bien a "Persona", quizás (y de nuevo) porque que tenía todos los números para que el tiempo demoliera su discurso. El título de trabajo original era "Cinematografía", y eso dice mucho de la pretenciosidad del amigo Bergman. Y esa pretenciosidad, que en otros es copia y vacío, es lo que ha conseguido que "Persona" se mantenga más fresca, más misteriosa que el día de su estreno.
Bergman nos recuerda que todo esto no es más que un fotograma detrás de otro y (a veces) un sonido que acompaña todo el asunto. La trama más críptica y la actuación más intensa no son más que un frame, y luego el otro y otro más. Al final el celuloide pasa por todos los engarces del proyector y queda dando vueltas en la bobina, la pantalla en blanco, iluminada completamente con la luz limpia que proporciona el arco de carbón, y que ningún proyector digital puede aspirar a igualar.
Poniéndolo todo en perspectiva, y en un momento en el que parece que todo se desmorona, rescato el 2005, cuando tuve que irme al extranjero a trabajar porque parecía que en mi país no había sitio para mí. En medio de aquel caos, volví a rodar después de 4 años, un corto en una mañana. Aquel corto era y le debo mucho.
Siete años después, y en el plazo de una semana, hemos renovado los contratos de distribución internacional de "Máxima Pena" y "Libre Indirecto". Dos serias distribuidoras, en el Reino Unido, y en Alemania, confían todavía en la carrera comercial de ambos cortos por cinco años más. "Son unos clásicos", me dicen. Hemos restaurado la imagen en HD y remezclado el sonido. Están listos para verse en las salas con nuevos proyectores digitales.
Hace poco recibí una carta de un profesor de cine de la universidad de Ankara en Turquía. Durante años había usado el inicio de "Sed de mal" para explicar el plano secuencia a sus alumnos. Ahora me escribía para comunicarme que desde que vio mis cortos utilizaba "Máxima pena" en lugar del fragmento de Mr. Welles.
Nadie se acuerda de los almacenes italianos y alemanes que ayudé a informatizar para ganarme la vida en el verano de 2005. Fue un año complicado.
RT @Doblebanda: Nuestro segundo largometraje de nuevo en TV3. Interpretado por Fele Martínez, Tzeitel Rodríguez, David Bendito y... http://…
Hace 6 Díasvia Twitter for Mac
Mañana 12:30 en Via Laietana 71, Benito Eufemia (prota de Esquivar y Pegar) presenta su libro "Código de Honor". #fbt.co/rM2GJs0l84
Hace 6 Díasvia Twitter